sábado, 1 de enero de 2011

-Fear-

Porque estamos a día 1, porque me siento igual que ayer, porque el viento sigue oliendo a desierto, y el recuerdo de tus manos en mi piel aún  quema como el sol, porque los viernes por la tarde bajo el olivo simpre quedarán en mis recuerdos, porque las moras del jardín estarán simpre verdes para nosotros y las nubes siempre serán velas en el corazón. Porque los piratas existen para nosotros, porque el lunes es tan anodino como otro día cualquiera, porque el suelo de madera simpre me gustó, porque el agua del mar nos recuerda la niñez... .
Porque te quiero y me duele recordarlo, porque el color de cielo me recuerda a tus ojos, porque la arena de la playa entre los dedos me recuerda aquellas nosches de salmuera junto a la bahía, en la que solo nosotros podíamos descifrar el lenguaje de las gaviotas. Porque el color de la sangre es todo por tu pelo, y la blancura de la piel muerta simpre me recordó a tu escalofriante y gris alma, porque tu sadismo es mi peor fetiche y tu soledad mi desayudo de cada día.
Por eso y por todo lo que nos queda, lo que nos recuerda que perduraremos a la memoria y al  olvido del tiempo...te quiero.

viernes, 26 de noviembre de 2010

-Fozen-

Le observo desde la oscuridad. No pierdo detalle de sus momientos, sus expresiones, su tono de voz...realmente no sé a que estoy esperando, me limito a seguir viviendo, alimentándo mi amor por él en la lejanía, sin atreverme a avanzar y declarame, deicr en voz alta que le amo, que quiero estar a su lado, abrazarle, sentirle vivo contra mi piel...y esque no puedo evitarlo. Tiemblo. Cada vez que me imagino hablándole, una especia de dolor carcome el lugar donde debería latir mi corazón, sustituye su vivo palpitar por un entimecimiento hueco, infecto y rezumante de sufrimiento, que contamina mi sangre, retorciéndose por mis entrañas, tiznándolas de odio, mezquindad y celos.

Celos por cualquiera con el sificiente valor como para acercársele.

Es entonces cuando me mira y sonrie, yo imito su gesto, y el fuego se abre paso, destierra el hielo, lo reduce a la nada, un recuerdo  entre cientos, una vil engañifa de mi atormentado cerebro, una quimera burda de la realidad... .
Mi momento pasa, vuelvo a alejarme de él. Espero de nuevo escondida en mi propia oscuridad..., deseándo que vuelva a miramre pronto, y así, vivir de nuevo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Wisdom

Se mira las largas y afiladas uñas a la luz del crepúsculo, reflectando destellos bruñidos en su suave y tersa piel de porcelana, ajena a la mirada del depredador en la sombra que, sediento de sangre, espera con paciencia a que el astro rey se retire a descansar y dejar paso así a la luna, la noche y sus criaturas nebulosas.
La chica de oscuros rizos, permanece sentada en aquel banco desvencijado del parque, jugueteando con piedras sueltas del suelo polvoroso, inmersa en sus cavilaciones.
El último rayo de sol colorea perezosamente la vasta y lóbrega extensión de parque, cuando él sale de su escondite.
Tan gallardo y sensual, con sus zapatos de punta , sus pantalones negros de Levi´s y aquellos modales sorpresivamente educados, ocultos tras una capa de falsa acidez.
-Buenas noches -saluda él, sentándose junto a ella-.Me gusta tu vestido de...esto, ¿bruja? -comenta, sarcástico.
Ella le dirige una mirada parcialmente vacía, y luego, aparta un revoltoso mechón rizado de su cara.
-Estamos en Halloween -simplifica soltando un suspiro e irguíendose lentamente, luego le mira-.Y siendo un vampiro, me suena casi cómico que me lo preguntes, Damon.
Él sonrie, esta vez sin tapujos, con una verdadera muestra de felicidad en su rostro, aún y así, Damon se conoce lo suficientemente bien como para saber que, ante una respuesta tan seca por parte de Elena, ni el más ácido comentario podría salvarle de la plácida y contundente seriedad de su carácter.
No obstante, lo intenta, fingiendo sorpresa.
-Sí, ahora que lo mencionas...no he encontrado normal ver varias Bonnies sueltas por la ciudad chillando con sus vocecitas agudas -otra sonrisa-.De todas maneras, debes compadecerme, recuerda que tengo más de 160 años, Elena.
Ella le mira, le atraviesa con sus ojos negros, en silencio, sin mediar palabra. Se acerca a su boca y le besa casi con ternura.
Luego le mira y sonrie.
Damon frunce el ceño.
-Es hora de despertar...amor mío.

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Compadeciéndose de si mismo(y dándose asco en el proceso) Damon Salvatore se incorporó en su cama de sábanas de seda, solo. Sin ella. Sin Elena.
Luego sonrié y se da un breve golpecito en la frente, soltando por último una suave carcajada, teñida de cinismo y tristeza.
-Nah, que se le va a hacer, soy un jodido sentimental.
Luego se levanta y suspira.
Y esque se está arrepintiendo de algo que no es su culpa, soñar, soñar con Elena es un error que no debería haber cometido, pues cuando todo termina, una inexplicable desazón se instala en su pecho, oprimiéndolo.
Porque, aunque intente negarlo con todas sus fuerzas, Damon sabe que Elena no le pertenece.
Le consuela que tal vez...mañana sí que lo haga.
Al fin y al cabo la esperanza es lo último que se pierde...sobre todo si tienes una eternidad para esperar, ¿no?

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Poison

Título: Poison.
Rated: M
Sumario: Porque soy el hechizo que ciega tu razón,
Nubla tus sentidos y doblega tu voluntad,
Tu vida y tu muerte, tu comienzo y tú final,
Porque no puedes escapar.
Porque no quieres escapar.

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OoOoO__Poison__OoOoO

Sé que soy todo para ti. Siento que soy todo para ti. ¿Que cómo lo sé? Es tan sencillo como tener ojos en la cara, saber exactamente qué mirar, en que momento y cómo.

Puede que todo esto te parezca propio de una niñata consentida a la que le hace falta una buena inyección de admiración, pues te parezco tonta, frívola y engreída. No obstante consigo todo eso ahora, en este instante en el que tus ojos afilados están clavados en los míos, momento que nos pertenece a ambos, en el que tú eres únicamente mío.
Mío.
Tú que me amas, me adoras y me idolatras con el mero hecho de pasear tu mirada por mi cuerpo, con esa chispa de aparente indiferencia que hace que se me calcine el corazón y que la ira fluctúe, ignorando mi deseo de calmarla de cualquier otra manera si exceptuamos un golpe por mi parte, de una manera que tenga que ver contigo y conmigo, en la misma cama y desnudos.
¿Estoy soñando acaso?
Es, en cualquier caso una bonita fantasía, una fantasía que deseo ver cumplida, no soy estúpida y conozco que toda esta perorata mental quedará guardada y vetada para cualquier persona ajena a mí misma…pero aún conservo la pequeña esperanza de que acerques y me preguntes que es lo que pienso con tanto ahínco. Me supliques que te revele mis pensamientos, que te arrastres y ruegues por mi atención, clames porque te revele lo que vales para mí…. Oh si, deseo con todo mi corazón que llegue ese momento, el momento en que te rindas y aceptes que soy lo más importante para ti, la razón de tu existencia y lo único por lo que te sacrificarías.
Y lo sé, si, no lo dudes ni por un instante.
Mi forma de caminar te embelesa, mi carácter te tiene hechizado, mi forma de hablar te tiene bajo mi completo control, cuando te miro, puedo apreciar el destello del respeto y la lujuria brillar a partes iguales, no obstante, quiero que esa naturaleza ardiente tuya sea enfocada hacia mí. Deseo que me consuma, que me haga arder hasta que no quede ni un mísero rescoldo de arrepentimiento, duda o tan si quiera de mi propia personalidad, deseo que me envuelvas en tu brazos y me hagas olvidar hasta mi nombre, quiero perderme dentro de nuestra propia vorágine de placer para no emerger jamás, hundirme y dejar que tu esencia me  transforme hasta el punto de no reconocerme a mi misma en el reflejo de un espejo
Ahora.

Por que lo que siento por ti  me hace temerme a mi misma. Mi arrojo no se limita tan solo a las batallas, pues ahora deseo luchar contra la pared de indiferencia y amistad que has erigido a tu alrededor, destruirla, dejarte al descubierto, desnudo ante mi  ojos, disfrutaré de tu impía desnudez hasta que el sonrojo de tus mejillas me indique que he ganado, que te tengo en cuerpo y alma para mí, para disfrutarte y que me disfrutes, para hacerte el amor hasta quemar las sábanas, para guarecerme en tu abrazo abrasador, para ahogar mi sufrimiento con tus lágrimas, para torturare hasta que pidas clemencia, hasta que pidas que te vuelva a amar, que te tenga en cuenta que no  te ignore.
Porque solo así podrás probar de tu propia medicina, podrás paladear el veneno que destile mi indiferencia y sufras cuando tus heridas entren en contacto con él haciéndote enloquecer de dolor y me supliques…una vez más.
Porque me amas y ambos lo sabemos.
Por que te amo y solo yo soy consciente de ello.
Porque lograré hacerte sabedor de tus propios sentimientos así como de los míos, porque el concepto de amor toma forma cuando nos observamos, alerta y excitados deseando que el mundo desaparezca y solo quedemos nosotros.
Trabajaré duro para que ese día llegue pronto, porque cuando lo haga nada ni nadie conseguirá alejarme de ti.

“Porque soy el hechizo que ciega tu razón,
Nubla tus sentidos y doblega tu voluntad,
Tu vida y tu muerte, tu comienzo y tú final,
Porque no puedes escapar.
Porque no quieres escapar.”

martes, 14 de septiembre de 2010

Sadness

-Estás herido, acéptalo -no pude evitarlo, la mordacidad inundó mis palabras agresivamente, como si intentase alejarlo de mí con aquel comentario.
-No, no lo estoy -negó, y vi como una oscura sombra ennegreció súbitamente sus ojos.
-Te conozco, te duele y me lo ocultas -contraataqué con saña. ¿¡Qué estaba haciendo presionándolo tanto?! ¿Que es lo que realmente pretendía?
-¿Te pareció extraño que intentara besarte? -esta pregunta desvió por completo el tema...a uno mucho más doloroso para ambos. Yo dudé.
-Ese no es el punto -me paresuré a aclararle, -lo que me impresionó de verdad fué que tu creyeras que te correspondería.
Él me miró, sus ojos azules me atravesaron con ardiente ira durante un segundo, luego la tristeza se abrió paso y algo parecido al arrepentimiento se alojó en mi corazón.
-Ahora sí estoy herido.

martes, 7 de septiembre de 2010

Tatuaje


 Título: Tatuaje (Prólogo de Virgen de Corazón)
Rated: M
Sumario: Él vivia solo y atormentado con una compañía distinta esperando en su cama cada noche. Ella sobrevivía sola y ensimismada con el silencio como eterno compañero. Todo cambió cuando sus miradas se cruzaron la primera vez. "Todos tenemos una mitad perdida, él acababa de encontrar la suya"

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 Jadeo, grito, gemido.
Las tinieblas de la noche escuchaban estos sonidos alternativamente, mezclándose, enlazándose en una intrincada melodía, que solo aquellos expertos consumados en las artes amatorias podrían entender, en lo único que perturbaba el divino silencio de la noche neoyorquina, en el arrullo de las estrellas y la melodía que los gatos negros escuchaban en los callejones.
El torso perlado en sudor destellaba a la luz de la luna que entraba tenuemente por la ventana, arrancando rayos iridiscentes al tatuaje que constreñía con maestría al hombre que lo llevaba cercenado en la piel, alerta y jadeante, el rostro de ella se contraía de placer, al son al que el reptil de tinta danzaba, entrelazando ambas pieles hasta dejarlas unidas, una sola esencia, un latido, un respiro y el aliento vital siendo expulsado a cada momento. Impía desnudez ambos lucían, la luna los observaba, y los amantes hambrientos continuaban ajenos a la expectación con la que el astro nocturno los observaba, la pasión devoraba el aire a su alrededor y teñía el aire de rojo, dorado y sangre.
Y así siguieron hasta que el sol bañó sus cuerpos sudorosos, al alba.
Mudos.
Solos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Shaken

Título: Shaken
Rated: T
Sumario: Lo comtemplé a lo lejos, como tantas otras veces, sin atreverme a hablarle, sin encontrar palabras cuando sus ojos se clavaban en los míos exigiendome una respuesta que prometía ser tenebrosa. -"Quieres jugar?" -"Hoy es tu dia de suerte, tengo ganas de matar a alguien"


Observé muy a mi pesar que volvía a llover, las gotas oscuras y húmedas caían sobre el cristal del instituto formando una pesada cortina que impedía ver más allá  del viejo patio. Casi pude apreciar al reverendo Jones caminar bajo la podrida techumbre de la cafetería en busca de su ración diaria de vozka, proporcionado por la regente de aquel  pseudo tugurio pestilente y cochambroso que teníamos por cafetería.
Alguien me chistó y yo salí de mie ensoñación.
-Eh Cheriè, Vivienne quiere saber si después de clase vamos a ir a su habitación o qué -la voz oscura y tremebunda de Ravie Stilson  se escuchó como un borboteo bajo y desafinado, gracias a dios el profesor Tanner parecía muy ocupado en su perorata sobre la termodinámica.
Giré levemente mi cabeza y asentí.
Ravie solo esbozó una amplia sonrisa que apenas pude apreciar, pues su denso y largo flequillo rubio se extendía por su cara menuda y redondeada.
 Yo solo espero que todo esto termine pronto, qu el sol salga de una vez, y que Ren deje de presionarme a todas horas con sus chorradas varoniles, porque por primera vez en 10 años, sentí que me perdía a mi misma.
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La lluvia seguía cayendo impretubablemente sobre la tierra yerta y descuidada internado en el que me había tocado vivir. Vivienne había salido disparada hacia su habitación y Ravie y yo nos habíamos quedado colgadas, empapadas y estupefactas bajo aquella jodida e impropia lluvia. Despues, Sean había aparecido de la nada con su impecable uniforme, una rosa en la mano y su perfecto pelo rubio sin la más mínima muestra de encrespamiento, a continuación, había despotricado sobre el estúpido gorro de mi rubia amiga y ambos se habían marchado insultándose y  diciendo mariconadas que no venían al caso ni de coña olvidándome en el proceso. Sonreí muy ampliamente
Más feliz que apenas unos instantes, caminé sientiendo el beso del cielo en mi cabeza y en los brazos descubiertos.
No me percaté de que me seguía hasta que me arrinconó contra la pared, y su cuerpo me aprosionaba contra
aquella dura e incómoda superficie.
Sus ojos verdes brillaban através del espeso pelo negro empapado, y una vez más aquella sonrisa sádica hizo acto de presencia. Yo me limité a seguir escrutándole, impasible.
-¿Y donde está tu novio? -su voz sonó iracunda y divertida apartes iguales.
-No tengo novio -contesté solamente.
Aquello pareció turbarle, luego muy lentamente, deslizó una de las manos que apretaba mis muñecas sobre la cinturilla de mi jersey negro, palpando la suave piel de mi abdomen.
-¿Y esto a que se debe? -preguntó cuando yo proferí un jadeo a causa de sus roce en el moretón de aspecto verde que lucía mi piel. -¿A jugar a las casitas, tal vez?
-Duermo con Ren y al vigilante Steven no le gusta que lo haga, ¿Algún problema? -soné tajante y fría, el tembló y soltó una breve y sensual carcajada.
La lluvia seguía cayendo y yo emepcé a percibirlo más notoriamente que antes.
-Si, muchos a decir verdad, ya justaré cuantas con ese cabrón maltratador mas tárde no te preocupes, en cuanto a eso de dormir con Severs...digamos que el que querría tenerte en su cama soy yo -otra vez esa media sonrisa sesgada que, por primera vez desde que lo conocía me turbó y me hizo ruborizarme patéticamente.
-¿Se supone que eso debería importarme? -farfullé en voz baja apartando mis ojos de los suyos, los cuales me abrasavan con una casi deliciosa lujuria.
Felino y sensual como nadie en que yo hubiese posado mis vista antes, Neros Imberse sonrió...de nuevo y se acercó a mi con intenciones que me asustaron y alagaron a partes iguales.
-Deberías ruborizarte, ¿sabes? Voy a besarte -murmuró con arrogancia en mi oído, el vello de mi cuerpo se erizó reaccionando automáticamente a sus manos asiadas a mis caderas. Dominante y confiado acarició con su lengua el lóbulo de mi oreja hasta el hueco de mi garganta. -Lo más preocupante de todo Cherié, esque te va a encantar.
 -No sigas por ahí -le avisé contradiciéndome al instante, pues mis manos acariciaron su amplia y bien definida esplada con devoción divina.
-Vamos Sher, no es tan malo, de veras.
-No me llames Sher, ni Cherié tampoco -mi voz sono débil, pues  aunque intenase negarlo con todas mis fuerzas, al sentir su aliento en mi oreja y sus labios acariciandome sugerentemente los pómulos estaba más que excitada.
-Todo el mundo te llama así -sonó contrariado.
-Sherry -dije solamente.
-Bien...Sherry, ¿Quieres jugar? -ronroneó sobre mis labios con su abrasadora mirada verde clavada lúbircamente en mis pupilas.
¿Que pretendía con todo esto...?¿Y que narices hacía yo intentando resistirme? Adoraba cuando hacía estas cosas, me hacía sentirme querida y hasta cierto punto amada...pero el peligro al que nos exponíamos era  lo que verdaderamente le permitía a  ese chico seguir con su jueguecito...nuestro jueguecito a decir verdad.
-Tienes suerte, hoy tengo ganas de matarte -y con una exhalación sus labios se cernieron sobre los míos, acariciendolos, mordiéndolos y asaltando mi boca con su leguan con una maestría que había empezado a echar de menos.
Porque aquella vez no era la primera...ni sería la última.