Frágil, tenue, suave.
Estas palabras podría definirme perfectamente si exceptuamos y pasamos por alto que no soy( ni seré), nada que pueda definirse con palabras. No pertenezco a nada ni nadie, mi voluntad es tan intangible y etérea como el viento, tan fugaz cono un pensamiento y tan indescifrable como el murmullo de las olas. Dedico mi tiempo a divagar, pensar, reflexionar, y que se yo que más pasatiempos poco productivos, el caso es llenar el hueco, el espacio, el vacío en el que se ha convertido este segundo que se alarga hasta la eternidad, este momento que no alcanza a terminar, que se extiende sin pausa por el espacio, que devora mi paciencia y hace a mi espíritu bullir de ira. Es entonces cuando me relajo y pienso. Cavilo e intento mantener mi mente ocupada, pues el aburrimiento no es algo que esté hecho para mí ni para cualquiera con un mínimo de coherencia, el aburriemiento no existiría si fuésemos consciente de que es tan fácil de paliar que resulta cómico. Duerme. Pues es el sueño lo que nos transporta lejos, lo que nos libera de las tensiones y desconecta nuestro cerebro atiborrado de realidad.
¿Por qué no lo haces?
La excusa de carecer de tiempo es tan vaga que casi me hace reír. ¿Quienes somos entonces si no podemos decidir acerca de nosotros mismos? Yo te lo diré... marionetas. Punto. Simple y llanamente marionetas. Pero no es eso lo que digo, oh no, en absoluto.
Es otro el punto que deseo, y digo deseo, quiero tratar.
Y algunos dirán que soy libre,que hago lo que me place,cuando me place y como me place, entonces yo les diré que si, que tal vez tengan razón, pero que es completa y absurdamente imposible describir esta sensación tan amarga y a la vez tan dulce que me inunda por completo.
Pues la libertad y más aún el poder que que esta otorga, es un bien que muchos anhelan y pocos obtienen, la libertad es poder, y el poder corrompe tu alma.
Es entonces y solo entonces cuando te replanteas verdaderamente si quieres,o más bien si debes ser libre y te preguntas. ¿Merezco ser libre? La respuesta es sencilla...no, no lo mereces, ¿El motivo? La libertad no se piensa, ni se define, ni siquiera debería sentirse, pues la misma palabra nos indica que, por si misma es inalcanzable, o esquiva, como algunos optimistas la definirían. Una cosa les diré yo a esos que tan fácilmente definen esta indescriptible...¿Quimera?¿Sentimiento? O tal vez, ¿pensamiento?
Es más simple que eso, es libre.
Nada más.
Nada.