viernes, 26 de noviembre de 2010

-Fozen-

Le observo desde la oscuridad. No pierdo detalle de sus momientos, sus expresiones, su tono de voz...realmente no sé a que estoy esperando, me limito a seguir viviendo, alimentándo mi amor por él en la lejanía, sin atreverme a avanzar y declarame, deicr en voz alta que le amo, que quiero estar a su lado, abrazarle, sentirle vivo contra mi piel...y esque no puedo evitarlo. Tiemblo. Cada vez que me imagino hablándole, una especia de dolor carcome el lugar donde debería latir mi corazón, sustituye su vivo palpitar por un entimecimiento hueco, infecto y rezumante de sufrimiento, que contamina mi sangre, retorciéndose por mis entrañas, tiznándolas de odio, mezquindad y celos.

Celos por cualquiera con el sificiente valor como para acercársele.

Es entonces cuando me mira y sonrie, yo imito su gesto, y el fuego se abre paso, destierra el hielo, lo reduce a la nada, un recuerdo  entre cientos, una vil engañifa de mi atormentado cerebro, una quimera burda de la realidad... .
Mi momento pasa, vuelvo a alejarme de él. Espero de nuevo escondida en mi propia oscuridad..., deseándo que vuelva a miramre pronto, y así, vivir de nuevo.