sábado, 4 de septiembre de 2010

Shaken

Título: Shaken
Rated: T
Sumario: Lo comtemplé a lo lejos, como tantas otras veces, sin atreverme a hablarle, sin encontrar palabras cuando sus ojos se clavaban en los míos exigiendome una respuesta que prometía ser tenebrosa. -"Quieres jugar?" -"Hoy es tu dia de suerte, tengo ganas de matar a alguien"


Observé muy a mi pesar que volvía a llover, las gotas oscuras y húmedas caían sobre el cristal del instituto formando una pesada cortina que impedía ver más allá  del viejo patio. Casi pude apreciar al reverendo Jones caminar bajo la podrida techumbre de la cafetería en busca de su ración diaria de vozka, proporcionado por la regente de aquel  pseudo tugurio pestilente y cochambroso que teníamos por cafetería.
Alguien me chistó y yo salí de mie ensoñación.
-Eh Cheriè, Vivienne quiere saber si después de clase vamos a ir a su habitación o qué -la voz oscura y tremebunda de Ravie Stilson  se escuchó como un borboteo bajo y desafinado, gracias a dios el profesor Tanner parecía muy ocupado en su perorata sobre la termodinámica.
Giré levemente mi cabeza y asentí.
Ravie solo esbozó una amplia sonrisa que apenas pude apreciar, pues su denso y largo flequillo rubio se extendía por su cara menuda y redondeada.
 Yo solo espero que todo esto termine pronto, qu el sol salga de una vez, y que Ren deje de presionarme a todas horas con sus chorradas varoniles, porque por primera vez en 10 años, sentí que me perdía a mi misma.
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La lluvia seguía cayendo impretubablemente sobre la tierra yerta y descuidada internado en el que me había tocado vivir. Vivienne había salido disparada hacia su habitación y Ravie y yo nos habíamos quedado colgadas, empapadas y estupefactas bajo aquella jodida e impropia lluvia. Despues, Sean había aparecido de la nada con su impecable uniforme, una rosa en la mano y su perfecto pelo rubio sin la más mínima muestra de encrespamiento, a continuación, había despotricado sobre el estúpido gorro de mi rubia amiga y ambos se habían marchado insultándose y  diciendo mariconadas que no venían al caso ni de coña olvidándome en el proceso. Sonreí muy ampliamente
Más feliz que apenas unos instantes, caminé sientiendo el beso del cielo en mi cabeza y en los brazos descubiertos.
No me percaté de que me seguía hasta que me arrinconó contra la pared, y su cuerpo me aprosionaba contra
aquella dura e incómoda superficie.
Sus ojos verdes brillaban através del espeso pelo negro empapado, y una vez más aquella sonrisa sádica hizo acto de presencia. Yo me limité a seguir escrutándole, impasible.
-¿Y donde está tu novio? -su voz sonó iracunda y divertida apartes iguales.
-No tengo novio -contesté solamente.
Aquello pareció turbarle, luego muy lentamente, deslizó una de las manos que apretaba mis muñecas sobre la cinturilla de mi jersey negro, palpando la suave piel de mi abdomen.
-¿Y esto a que se debe? -preguntó cuando yo proferí un jadeo a causa de sus roce en el moretón de aspecto verde que lucía mi piel. -¿A jugar a las casitas, tal vez?
-Duermo con Ren y al vigilante Steven no le gusta que lo haga, ¿Algún problema? -soné tajante y fría, el tembló y soltó una breve y sensual carcajada.
La lluvia seguía cayendo y yo emepcé a percibirlo más notoriamente que antes.
-Si, muchos a decir verdad, ya justaré cuantas con ese cabrón maltratador mas tárde no te preocupes, en cuanto a eso de dormir con Severs...digamos que el que querría tenerte en su cama soy yo -otra vez esa media sonrisa sesgada que, por primera vez desde que lo conocía me turbó y me hizo ruborizarme patéticamente.
-¿Se supone que eso debería importarme? -farfullé en voz baja apartando mis ojos de los suyos, los cuales me abrasavan con una casi deliciosa lujuria.
Felino y sensual como nadie en que yo hubiese posado mis vista antes, Neros Imberse sonrió...de nuevo y se acercó a mi con intenciones que me asustaron y alagaron a partes iguales.
-Deberías ruborizarte, ¿sabes? Voy a besarte -murmuró con arrogancia en mi oído, el vello de mi cuerpo se erizó reaccionando automáticamente a sus manos asiadas a mis caderas. Dominante y confiado acarició con su lengua el lóbulo de mi oreja hasta el hueco de mi garganta. -Lo más preocupante de todo Cherié, esque te va a encantar.
 -No sigas por ahí -le avisé contradiciéndome al instante, pues mis manos acariciaron su amplia y bien definida esplada con devoción divina.
-Vamos Sher, no es tan malo, de veras.
-No me llames Sher, ni Cherié tampoco -mi voz sono débil, pues  aunque intenase negarlo con todas mis fuerzas, al sentir su aliento en mi oreja y sus labios acariciandome sugerentemente los pómulos estaba más que excitada.
-Todo el mundo te llama así -sonó contrariado.
-Sherry -dije solamente.
-Bien...Sherry, ¿Quieres jugar? -ronroneó sobre mis labios con su abrasadora mirada verde clavada lúbircamente en mis pupilas.
¿Que pretendía con todo esto...?¿Y que narices hacía yo intentando resistirme? Adoraba cuando hacía estas cosas, me hacía sentirme querida y hasta cierto punto amada...pero el peligro al que nos exponíamos era  lo que verdaderamente le permitía a  ese chico seguir con su jueguecito...nuestro jueguecito a decir verdad.
-Tienes suerte, hoy tengo ganas de matarte -y con una exhalación sus labios se cernieron sobre los míos, acariciendolos, mordiéndolos y asaltando mi boca con su leguan con una maestría que había empezado a echar de menos.
Porque aquella vez no era la primera...ni sería la última.

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